[Ip-health] El Pais: Salud, Pobreza y Patentes

Judit Rius Sanjuan judit.rius@keionline.org
Thu Jan 10 17:06:25 2008


http://www.elpais.com/articulo/opinion/Salud/pobreza/patentes/elpepiopi/200=
80103elpepiopi_10/Tes?print=3D1

CR=D3NICA: LA CUARTA P=C1GINA

Salud, pobreza y patentes

PASQUAL MARAGALL Y TONI COM=CDN 03/01/2008

Qui=E9n financia la investigaci=F3n farmac=E9utica y sus elevados costes?
Las multinacionales s=F3lo investigan si pueden recuperar su inversi=F3n
por medio de las patentes, es decir, si la investigaci=F3n les resulta
m=EDnimamente rentable. Lo cual conduce a una dram=E1tica paradoja. Con
patentes, los pa=EDses pobres no tienen acceso a determinados
medicamentos muy necesarios, porque los precios de patente son
demasiado caros para ellos (es lacerante que la vida de miles de
personas dependa de medicinas que existen, pero que los sistemas de
salud del Sur no pueden pagar). Sin patentes, los pa=EDses pobres
tampoco dispondr=EDan de los medicamentos necesarios, porque sin
posibilidad de negocio no habr=EDa nuevos descubrimientos farmac=E9uticos.

El fallo del Tribunal Superior de Chennai, en la India, sobre el caso
Novartis, el pasado agosto, puso sobre la mesa un tema interesante y
complejo. Como se recordar=E1, Novartis interpuso una demanda contra la
Ley de Patentes india, por considerar que se extralimitaba a la hora
de aplicar las excepciones al r=E9gimen de patentes que prev=E9 el ADPIC
(Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual
relacionados con el Comercio). Este Acuerdo internacional, del a=F1o
1994, regula el derecho de las multinacionales farmac=E9uticas a cobrar
los medicamentos a precio de patente, as=ED como el derecho de los
pa=EDses pobres a ser eximidos de su pago en determinadas
circunstancias. Prev=E9 que los Gobiernos en situaci=F3n de emergencia
sanitaria puedan conceder las llamadas "exenciones", es decir,
fabricar medicamentos gen=E9ricos o importarlos de otros pa=EDses.

Como es sabido, el precio de los gen=E9ricos es sensiblemente inferior
al de un medicamento patentado, lo cual permite a los sistemas
sanitarios de los pa=EDses del Sur disponer de medicamentos que de otro
modo dif=EDcilmente estar=EDan a su alcance. Dicho en plata, los gen=E9rico=
s
salvan vidas y lo hacen, precisamente, permitiendo que act=FAe la l=F3gica
de la competencia. Las patentes no son m=E1s que un monopolio temporal,
sin el cual no se podr=EDa financiar el alto coste de la investigaci=F3n.
Cuando se fabrican gen=E9ricos cesa el monopolio y, en virtud de las
leyes del mercado, los precios se desploman.

En 2001, los pa=EDses de la OMC, Espa=F1a incluida, firmaron la
Declaraci=F3n de Doha, seg=FAn la cual la normativa internacional sobre
propiedad intelectual "puede y tendr=E1 que ser interpretada y aplicada
de tal modo que apoye el derecho de los miembros de la OMC a proteger
la salud p=FAblica y, en particular, a promover el acceso a los
medicamentos para todos". Pero la interpretaci=F3n de los pa=EDses en
desarrollo y de las multinacionales farmac=E9uticas difiere
irreconciliablemente, hasta el punto de librar costosas batallas
judiciales.
La salud es un derecho. Las multinacionales act=FAan seg=FAn la l=F3gica de=
l
beneficio. =BFC=F3mo equilibrar este conflicto de intereses, del que
depende la vida de millones de enfermos del Sur? La investigaci=F3n,
ciertamente, es cara. Pero seg=FAn la OMS, las multinacionales
farmac=E9uticas son un negocio muy rentable. Seg=FAn el Informe 2006 de la
Comisi=F3n sobre Salud P=FAblica, Innovaci=F3n y Derechos de Propiedad
Intelectual de la OMS, "entre 1995 y 2002 la industria farmac=E9utica
fue la m=E1s rentable de Estados Unidos, en t=E9rminos de beneficio neto
medio despu=E9s de impuestos como porcentaje de los ingresos. El 2003
decay=F3 un poco (...) pero mantuvo un margen de rentabilidad del 14%,
tres veces superior a la media de todas las empresas incluidas aquel
a=F1o en la lista Fortune 500".

El Parlament de Catalunya, a ra=EDz del caso Novartis, puso sobre la
mesa una propuesta que intenta superar aquella paradoja. Se trata de
una idea relativamente sencilla: un Fondo Mundial de Rescate de
Patentes, que permita, en primer lugar, liberar la patente de aquellos
medicamentos ya desarrollados, pero cuyo precio los hace inaccesibles
a las poblaciones del Sur; y, en segundo lugar, orientar la
investigaci=F3n hacia aquellas enfermedades que afectan a centenares de
miles de personas pobres del Sur, pero que no son rentables
comercialmente. Algo parecido al sistema de "premios" que promueven el
profesor James Love o el propio Joseph Stiglitz.

Una propuesta as=ED es inocua para las empresas farmac=E9uticas. No
perjudica la investigaci=F3n, sino que la favorece. Gracias al Fondo,
las multinacionales cobrar=EDan de golpe aquello que, en virtud de la
patente, van cobrando poco a poco a trav=E9s del mercado. Una vez pagado
el "rescate", habr=EDa plena libertad para fabricar los gen=E9ricos de
medicamento "rescatado" y, por tanto, para que se activaran los
eficientes mecanismos de la competencia. Obviamente, el verdadero
problema de esta propuesta es c=F3mo financiarla. Sin embargo, con
voluntad pol=EDtica se pueden imaginar soluciones. Probablemente, 10.000
millones de d=F3lares anuales servir=EDan para comenzar. Una cifra
importante, pero que equivale s=F3lo al 0,02% del PIB mundial.

Se podr=EDa establecer alg=FAn tipo de impuesto mundial para financiar
este Fondo. =BFNo ser=EDa esta propuesta un buen motivo para empezar a
caminar por la senda de un sistema fiscal global? Si se ha globalizado
casi todo, desde los mercados financieros hasta el comercio, pasando
por las empresas, =BFpor qu=E9 no pensar en globalizar tambi=E9n la
financiaci=F3n de los derechos sociales? La disminuci=F3n de las tensiones
entre el Norte y el Sur -por no hablar de la disminuci=F3n de los
resentimientos que causan luego tantas tragedias- ser=EDa sin duda
significativa.

De hecho, la Iniciativa Mundial contra el Hambre y la Pobreza -lanzada
en 2004 por Lula, Chirac, Lagos y Kofi Annan, y a la que se sumaron
luego Zapatero y Schr=F6der- acab=F3 proponiendo un mecanismo de
financiaci=F3n que tiene ya cierto aspecto de impuesto global: una tasa
sobre los billetes de avi=F3n. En el marco de esta misma Iniciativa, el
Informe Landau sobre Las nuevas contribuciones financieras
internacionales propon=EDa -ya en 2003- hasta una decena de posibles
impuestos globales, en base a los cuales organizar un embrionario
r=E9gimen tributario internacional.
Un Fondo Mundial de Rescate de Patentes o algo similar, m=E1s all=E1 de
cual sea su mecanismo de financiaci=F3n, merece ser considerado
seriamente. Se ajusta plenamente a los Objetivos del Milenio. =BFQu=E9
deber=EDa impedir un consenso global entorno a una idea de este tipo?
Las fuerzas y movimientos progresistas de todo el mundo har=EDan bien en
liderarla. Los neoliberales no tienen nada que oponer a ella.
Probablemente, habr=EDa que empezar por conocer la opini=F3n de las
propias multinacionales farmac=E9uticas.

Se dice que a las fuerzas progresistas del mundo -de izquierda y
centro-izquierda- la globalizaci=F3n las ha pillado de traspi=E9, sin
ideas que las distingan verdaderamente de las fuerzas conservadoras.
Para desmentirlo, nada mejor que hacer propuestas audaces y ofrecerlas
a propios y a extra=F1os. Audaces no porque s=ED, sino porque la
globalizaci=F3n es, en s=ED misma, un proceso audaz, que plantea retos
desafiantes. La propuesta de un Fondo Mundial financiado con un
impuesto global -que garantice una financiaci=F3n suficiente, previsible
y estable del mismo- puede parecernos audaz. Pero lo que hoy nos
parece audaz, a nuestros nietos, probablemente, les parecer=E1
simplemente una obviedad.

Las empresas farmac=E9uticas tienen necesidad de financiar una
investigaci=F3n cara, muy cara. Pero no debemos cargar esos costes sobre
una poblaci=F3n para la cual la disminuci=F3n de los precios de la salud
es absolutamente vital. Perm=EDtasenos acabar con una reflexi=F3n que uno
de nosotros escribi=F3 para otra ocasi=F3n: "Siempre he cre=EDdo que el
beneficio que las ideolog=EDas empresariales o sociales, de derechas o
de izquierdas, confieren a sus adeptos consiste en el ahorro de
combustible mental que suponen y en el paraguas moral que regalan. Y
que los ciudadanos pagan los costes de esos dos beneficios".

Judit Rius Sanjuan
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